Entramos en tu empresa, detectamos dónde se pierde tiempo, información y talento, y construimos soluciones con IA para que el trabajo avance sin multiplicar la carga.
Hay tres personas haciendo un trabajo que podría resolverse en la mitad de tiempo.
La información importante está repartida entre correos, WhatsApp, reuniones, documentos y la cabeza de varias personas.
El equipo pregunta una y otra vez dónde está algo, cuál es la última versión o qué decidió finalmente el cliente.
Hay reuniones para compartir información que debería estar disponible sin tener que preguntarla.
Una persona se ha convertido, sin querer, en el puente entre departamentos y herramientas.
Los clientes escriben por distintos canales y nadie tiene claro quién respondió, qué se prometió o qué queda pendiente.
Hay procesos que solo funcionan cuando está disponible la persona que los conoce de memoria.
El negocio quiere crecer, pero cada nuevo cliente aumenta también el trabajo manual y el desorden.
No empezamos preguntando qué herramienta quieres. Empezamos mirando cómo trabaja realmente tu equipo, qué tareas se repiten, dónde se pierde la información y qué cosas dependen demasiado de una sola persona. Después decidimos si la mejor solución es una automatización, un asistente, una aplicación o simplemente una forma más sencilla de organizar el trabajo.
Observamos el día a día para descubrir qué tareas consumen horas improductivas y qué procesos se hacen a mano por pura costumbre.
Localizamos dónde se atasca la información, qué herramientas no se comunican entre sí y dónde se generan los cuellos de botella del equipo.
Creamos la herramienta o automatización exacta para resolver ese problema y acompañamos a tu equipo para que la adopte sin complicaciones.
Antes de que la inteligencia artificial estuviera en todas las conversaciones, Julieta ya realizaba auditorías de procesos para agencias: observaba cómo trabajaban, detectaba dónde se perdía tiempo y proponía una forma más sencilla de organizarse. La diferencia es que ahora, además de detectar el problema, podemos construir soluciones que antes eran demasiado caras, lentas o directamente inviables.
Cuando detectamos que ese mismo problema también lo tienen otras empresas, podemos convertir la solución en un SaaS, adaptarla bajo otra marca o estudiar una licencia para un mercado concreto.
A veces, la solución no solo mejora un negocio. Se convierte en uno.
Pliquia nació después de años viendo desde dentro cuánto tiempo pierde una agencia al presentarse a licitaciones: leer pliegos interminables, decidir si merece la pena competir y preparar memorias técnicas mientras el trabajo diario sigue avanzando. Hoy ayuda a analizar la viabilidad de cada oportunidad y prepara la parte más mecánica de la propuesta para que el equipo pueda centrarse en la estrategia y las ideas. Además de funcionar como SaaS, puede adaptarse para que otra empresa lo incorpore a su oferta o lo comercialice en un mercado concreto.
Ver Pliquia →
La Centralita nació porque las ideas, el contexto de cada cliente, los copies y las aprobaciones acababan repartidos entre WhatsApp, emails, documentos y notas sueltas. Reúne todo ese trabajo en un mismo espacio para que el equipo y el cliente sepan siempre qué está pendiente, cuál es la versión definitiva y qué se ha aprobado. Lo que empezó resolviendo una necesidad interna hoy ayuda a otras agencias y equipos a trabajar con sus clientes de una forma mucho más ordenada.
Ver La Centralita →También podemos estudiar modelos de marca blanca, licencias territoriales exclusivas o soluciones llave en mano para empresas que quieran incorporar tecnología propia a su oferta.
Explorar una colaboración
En mis ponencias y formaciones no hablo de futuros lejanos ni hago una lista de herramientas. Hablo de cómo aplicar la IA en decisiones, procesos, marketing y equipos de una forma que tenga sentido para el negocio.
He pasado por agencias, proyectos propios y equipos internos. Antes de dedicarme a la IA ya realizaba auditorías de procesos para agencias, buscando formas más sencillas de organizar el trabajo y eliminar tareas que no aportaban valor. Fundé La Agencia de IA para unir esa experiencia con las posibilidades que hoy ofrece la tecnología: entender primero el problema y construir después la solución.
Empezamos observando tu día a día para detectar qué tareas repetitivas o manuales consumen más horas improductivas. Ahí es donde la tecnología realmente aporta valor.
No. Aunque conocemos muy bien los procesos de las agencias, los problemas como la información dispersa o las tareas manuales son universales en cualquier empresa que gestione clientes o datos.
Las herramientas estándar obligan a tu equipo a adaptarse a ellas y muchas veces requieren copiar y pegar datos de forma manual. Una solución a medida se diseña específicamente para conectarse a tu forma de trabajar y hacer el proceso mucho más sencillo.
Sí. Al centralizar la información y organizar procesos, el equipo ya no necesita perder horas buscando respuestas o haciendo reuniones de sincronización sobre datos que deberían estar siempre disponibles.
Principalmente, la experiencia de las personas que hacen el trabajo cada día. Necesitamos que tu equipo nos cuente dónde se atasca y qué tareas repite para poder entender el problema antes de construir la solución.
Utilizar ChatGPT para redactar un correo es útil, pero no resuelve el problema general. Nosotros conectamos la tecnología directamente en los procesos habituales de tu equipo para que el trabajo fluya más rápido y dependa menos del esfuerzo manual.
Sí. Según el producto, podemos estudiar un modelo SaaS, una solución bajo marca blanca, una licencia territorial exclusiva o una entrega llave en mano. Cada colaboración se define según el mercado, la adaptación necesaria y el modelo que tenga sentido para ambas partes.
Cuéntanos qué está ocurriendo. Nosotros nos encargaremos de mirar el problema, conectar los puntos y encontrar una forma mejor de resolverlo.